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25 Νοεμβρίου 2014

Agua mas allá del Estado

Los comités de agua de Bolivia defienden sus formas organizativas horizontales y participativas, frente a un Estado cada vez más centralizado. 

Marcela Olivera

La autonomía y horizontalidad son parte de las formas tradicionales organizativas de los bolivianos.  Juntas constituyen  una manera real, práctica, cotidiana de entender lo público y de vivir la democracia participativa siempre al margen del Estado y de los gobiernos de turno.


Los comités de agua de la zona sud de la ciudad de Cochabamba, la cuarta ciudad más grande de Bolivia, son el epitome de las formas autonómicas y horizontales bolivianas. Esta red todavía activa, se volvió visible después de la ‘guerra del agua’ del 2000, cuando una movilización popular de gran escala detuvo los intentos de privatizar el sistema publico de agua de la ciudad.

Mientras muchos asocian la guerra del agua con la noción de verdadera democracia, esta descripción pudiera poseer una contradicción en si misma:  una guerra –cualquier guerra- implica violencia, pérdida de energía y recursos, muertes, desacuerdo y la democracia (como la conocemos en Occidente), tiene la función de precisamente evitar todo aquello. Pero el conflicto no fue una simple batalla  por la defensa de un recurso. Uno de los principales motivos de tal(es) conflicto(s) fue precisamente la histórica y permanente lucha de las y los bolivianos por defender su derecho a decidir de una manera horizontal y autónoma sobre sus propias necesidades, es decir: su imperiosa y siempre pospuesta necesidad de vivir en verdadera democracia.

13 Οκτωβρίου 2014

Los movimientos sociales frente al ascenso de Syriza y la izquierda parlamentaria


Por Theodoros Karyotis y Antonis Broumas
Traducido por Jeza Goudi

"Para nosotros, el contenido del proyecto revolucionario es que la gente llegue a ser capaz de tomar las cuestiones sociales en sus propias manos y la única vía para lograrlo es que la gente vaya tomando más y más los asuntos sociales en sus manos".
~ Cornelius Castoriadis (1979)

"...lo que cobra forma es una sociedad otra: el objetivo es el poder, no el estado, o sea organizarse como los poderes de una sociedad otra".
~ Raul Zibechi (2010)


Hoy en día, el antagonismo social sucede en términos marciales. La dominación capitalista resuelve sus contradicciones, ya no concediendo ciertos derechos y privilegios a los oprimidos, como ha hecho en el pasado, sino imponiendo un estado de excepción permanente, donde todas las medidas de ingeniería social están justificadas y todas las protestas son percibidas como una iniciación de hostilidades. Llegar a un nuevo equilibrio sigue siendo un reto; y ese reto se abordará solo con la irrupción del contrapoder social en el centro de la escena política.

En este contexto sociohistórico, la posibilidad de un gobierno de izquierda emerge en Europa, con la coalición de izquierdas Syriza de Grecia y el recién llegado Podemos de España como su vanguardia, en respuesta a la perspectiva del autoritarismo neoliberal consolidado sobre una base nacional.
Los periodos de crisis son momentos de antagonismo social, en los que se licúan las posiciones de las fuerzas sociales contestatarias. En la presente crisis, los movimientos sociales autónomos emergen de las contradicciones del capitalismo moderno como los principales sujetos colectivos con un potencial para una transformación radical y un cambio social. Ellos constituyen el principal oponente a la dominación capitalista en la actual confrontación social y cualquier conflicto dentro del aparato del estado y del gobierno es, esencialmente, un reflejo del flujo y reflujo de las movilizaciones sociales. Siendo conscientes de que el nuevo mundo que anhelamos solo puede venir a través de las luchas desde las bases, tenemos que contemplar seriamente la posibilidad de un gobierno de izquierdas. Los efectos de tal victoria electoral serían ambiguos para los movimientos de base, ya que, por un lado, esa victoria podría inclinar el equilibrio de poder y, por tanto, dar un poco de oxígeno a los movimientos en su enfrentamiento a la dominación capitalista, pero, por otro, podría acelerar la inquietante tendencia a la cooptación y asimilación de los movimientos sociales por parte de la lógica de la gestión estatal.

Burocracia de izquierdas y estado

En teoría, la izquierda comunista se relaciona con el estado en términos instrumentales. La conquista del estado burgués se presenta como un mal necesario en el camino hacia el poder obrero. Esta visión, sin embargo, se sumerge –incluso en el puro nivel teórico– en una serie de contradicciones. Incluso en sus versiones más sofisticadas no aborda la cuestión de la relación dialéctica entre la burocracia del partido de la vanguardia y la autonomía del mundo del trabajo, ni la posibilidad de conseguir una transición a una sociedad igualitaria, cuando existe tal disparidad entre los medios usados y las metas propuestas.