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1 Μαΐου 2013

Entrevista a LaTele.cat sobre la situación política en Grecia.

Inici
Entrevista a la cadena de televisión movimentista catalana Latele.cat durante el Forum Social Mundial de Túnez sobre la situación social y política en Grecia.


 

3 Απριλίου 2013

Impresiones del Foro Social Mundial de Túnez, 26 a 30 marzo 2013

La primera impresión de Túnez es de una típica ciudad colonial con una arquitectura moderna y grandes calles comerciales que conducen a callejones oscuros donde progresivamente los desgastados edificios coloniales dan paso a la arquitectura tradicional, a un laberinto de callejuelas estrechas y casas bajas herméticamente aisladas de las calles pero abiertas hacía vívidos patios, como es común en los países musulmanes. De vuelta al centro, cuadras enteras de la ciudad, donde se encuentran embajadas y ministerios, están aislados con barreras de alambre de púas y guardias armados hasta los dientes, un vivo recuerdo de que esta ciudad ha sido recientemente escenario de grandes conflictos.
La medina (ciudad vieja) es un viaje a la vida económica de la ciudad, cuando uno consigue escapar de las tiendas de artesanía y regalos dirigidos a los turistas, llega a las tiendas que venden copias: pantalones, gafas de sol, sombreros, relojes con las anheladas marcas del capitalismo global, hechos en China para aquellos consumidores de segunda clase que desean sentir el poder mágico de los símbolos del consumismo, pero no tienen los ingresos necesarios para adquirirlos. A continuación, tiendas de artesanos y vendedores de todo tipo de productos y alimentos, y después bazares laberínticos, con puestos de cosas de segunda mano: ropa, zapatos, artículos para el hogar. Y, por último, los talleres de artesanos donde se puede reparar cualquier cosa que esté desgastada o rota, desde televisores y zapatos hasta muebles y ropa. Una interesante mezcla de consumismo occidental y la "cultura de reparación" que existe en países como la India, donde no existe el concepto "usar y tirar", sino las cosas se reparan, se usan y se vuelven a reparar.

Primavera Árabe

Los activistas árabes hablan con amargura sobre de las "revoluciones traicionadas" de 2011. En Egipto, el levantamiento popular fue una expresión muy autentica del descontento de la gente con la extrema desigualdad social, la represión, el conservadurismo. La revolución se caracterizó por intensa lucha de clases, huelgas, confrontación con el régimen y la autogestión ejemplar de la vida cotidiana con la plaza Tahrir como epicentro. Los islamistas de los "Hermanos Musulmanes" se unieron a los manifestantes de la plaza Tahrir mucho después, cuando estaban ya seguros de que la protesta tenía apoyo popular y duración, y que no se comprometía su posición sistémica por su participación. A través de su poder de movilización y financiación como partido político, lograron conducir la protesta hacía asuntos religiosos y dejar al margen a los manifestantes iniciales, quienes tenían  serias demandas políticas y sociales. Con las elecciones, y con la complicidad del ejército que tomó el poder después de la caída de Mubarak, los islamistas llegaron a conquistar el poder estatal. Inmediatamente comenzaron la falsificación de la historia de la rebelión y la persecución de los militantes más radicales. Estos últimos respondieron con iniciativas de autogestión en los barrios y las comunidades, con la creación de asambleas de barrio y de redes de distribución de alimentos y energía. En algunas áreas, como Port Said, los  nuevos conflictos dieron lugar a breves pero extensos experimentos de autogestión después del abandono de la ciudad por las autoridades. Una parte de los manifestantes de Tahrir se volcó al juego electoral, con la creación de un frente de grupos y partidos de izquierda denominado "Alianza Socialista Popular",  donde, según algunos participantes, conviven armoniosamente desde anarquistas hasta estalinistas.
Por desgracia, muchas de las asambleas de barrio pasaron a ser controladas por miembros de los "Hermanos Musulmanes", por lo que se volvieron hacía demandas islamistas y conservadores y poco a poco fueron disueltas o incorporadas en las estructuras del partido en el poder. La revolución, sin embargo, permanece viva, ya que Egipto está casi en un estado de guerra civil de baja intensidad, con el gobierno islamista y sus aliados Salafistas (violentos fascistas musulmanes) por un lado, y una multitud de organizaciones, asambleas, partidos e individuos con auténticas demandas sociales y políticas por el otro. A pesar del enorme derrame de sangre, las luchas del pueblo y de los trabajadores han conocido grandes derrotas, ya que Egipto está atrapado en las garras del FMI, e igual que en Grecia, un ataque frontal a los derechos políticos, sociales y laborales es el requisito previo para la aprobación de los préstamos.
En Túnez, la historia es similar, con el detalle añadido de que el líder del "Frente Popular", una coalición electoral de grupos izquierdistas que surgió de la revolución de 2011, fue asesinado con un disparo en la cabeza hace un mes, probablemente por los mercenarios del gobernante partido islamista.

El decimotercero Foro Social Mundial

El Foro tiene lugar en el enorme campus de la Universidad de Túnez, durante tres días con 100 eventos paralelos en cualquier momento, 1100 en total, organizados de manera completamente descentralizada por una serie de organizaciones de todo el mundo. Armados con un programa de tamaño de periódico y un mapa mal dibujado, los 60.000 participantes a menudo tienen que caminar hasta media hora para ir de un evento a otro, siempre corriendo el riesgo de no encontrarlo. Por el camino cruzan una fiesta interminable con puestos de cientos de organizaciones y tiendas que venden artesanías, souvenirs, libros y alimentos. Parte del festival son también unas "asambleas" masivas sin contenido específico, pero que ofrecen mucho espectáculo. En una de ellas, algunos marroquíes nacionalistas subieron al escenario para atacar a unos habitantes del Sáhara Occidental, que lucha por su independencia de Marruecos. Las contradicciones del Foro son obvias, ya que no hay ninguna coherencia entre los movimientos que participan. Comunidades en defensa de sus tierras y de sus sistemas de gobierno locales tuvieron sus reuniones al lado de las de organizaciones que promueven la participación de las mujeres en los gobiernos de los países árabes. Movimientos de cooperativismo radical, y de autosuficiencia de la comunidad coexisten con movimientos que piden más puestos de trabajo para los graduados universitarios. El Foro Social Mundial es tan grande que la experiencia de cada uno de los participantes es completamente diferente, y no se puede tener una visión completa y global de los acontecimientos. Los más concentrados y productivos de los asistentes pueden participar en un máximo de 10 de los 1100 eventos. Esto significa que cada cual asiste en lo que más le interesa, y, finalmente, todos se van contentos. No existen espacios donde las opiniones y puntos de vista opuestos puedan encontrarse y entrar en debate.